La magia de "las primeras veces".
Desde que nacemos, nuestra vida esta repleta de “primeras veces”. La emoción de esas primeras veces es lo que nos mantiene anclados en la expectativa de todo lo que nos queda por hacer y por experimentar. Sin embargo, a medida que nos hacemos mayores y nuestra lista de “primeras veces” se vuelve cada vez más corta, hay una parte de esa magia que se va esfumando, desapareciendo sin hacer ruido.
Sin embargo, vivimos en una nueva era en la que, según dicen los sabios, estamos predestinados a volver a llenar nuestra lista de “primeras veces”: volver a afrontar nuevos retos, conocimientos, comunidades distintas de personas, ideas y ecosistemas.
Hay que volver a aprender constantemente de nuevo, para reconvertir lo conocido en desconocido y la mítica zona de confort en nuevas “primeras veces”.
La incertidumbre, la falta de control y demasiadas expectativas pueden ser la gran barrera para poder afrontar, con una actitud positiva, un “reinicio” de etapa. Dejarse ir, sabiendo que no vas a controlar una mierda, que posiblemente no consigas lo que te has propuesto y que vas a tener que volver a empezar de nuevo: “las primeras veces” es de valientes, como mi primera vez al volante (foto).
También te digo que la sensación de vivir en una especie de bucle, en el que la rutina sea el aliciente y el horizonte ya este escrito, para mí supondría algo así como una muerte en vida, un asesinato a la ilusión de que “lo mejor esta por llegar”.
Pero ¡cuidado! “las primeras veces” que ya llevábamos puestas, no nos las quita nadie…allí quedan haciendo poso y sumando a las nuevas que llegan y las que faltan por llegar.
No es lo mismo empezar de cero que reiniciar.
Y puestos a escoger, no sé vosotrxs, pero yo lo tengo claro: prefiero unirme al club de “las primeras veces” que al de “para siempre jamás”.